La mañana de este lunes, las dependencias del Ministerio de Seguridad fueron el escenario de un debut cargado de tensión. Hasta Teatinos 220 llegó la futura ministra de la cartera, Trinidad Steinert, acompañada de sus subsecretarias. Sin embargo, todas las miradas se posaron en una figura que había evitado la exposición pública: el diputado Andrés Jouannet (Amarillos), quien pese a los fuertes cuestionamientos en su contra, se presentó oficialmente para iniciar el traspaso de mando.
El fantasma de las «Tragamonedas» La presencia de Jouannet marca el primer gran flanco crítico para la Oficina del Presidente Electo (OPE) de José Antonio Kast. El futuro subsecretario de Seguridad ha estado en el ojo del huracán por sus antiguos vínculos con empresarios imputados en el caso Tragamonedas, a través de sociedades hoy inactivas. Aunque desde el entorno de Kast aseguran que los antecedentes se revisaron y que se trató de «oportunidades de negocios» pasadas, la incomodidad en el sector es evidente.
Según consigna una nota de «Texto pegado», el arribo de Jouannet a esta reunión bilateral con el ministro Luis Cordero fue interpretado como el primer espaldarazo público de Kast para que el líder de Amarillos asuma el cargo el próximo 11 de marzo, pese a las voces que piden «echar pie atrás».
La rebelión del PDG El mayor peligro para el futuro gobierno no viene solo de la opinión pública, sino de sus potenciales aliados en el Congreso. Desde el Partido De la Gente (PDG) han sido tajantes: «Es preferible recular en un nombramiento cuestionable que mantener un nombre que dividirá desde dentro», señaló el diputado electo Javier Olivares. La preocupación es estratégica; en una cartera que maneja información clasificada, la sombra de la duda sobre la probidad de una autoridad podría minar la confianza desde el primer día.
Juan Marcelo Valenzuela, futuro jefe de bancada del PDG, advirtió que mantener a Jouannet tensiona el estándar ético que el propio Kast fijó para su gabinete. Con 14 integrantes en su bancada, los votos del PDG son vitales para la agenda de seguridad, y ya han enviado señales de que su disposición al diálogo dependerá de la «transparencia y coherencia» de los nombramientos.
¿Por qué Kast no cede? Pese a los riesgos, en la OPE insisten en que no hay margen para que Jouannet no asuma. La razón es política: tanto la futura ministra Steinert como la subsecretaria Ana Victoria Quintana poseen perfiles técnicos como exfiscales, pero carecen de las redes políticas necesarias para negociar en el Congreso. Jouannet, exintendente de La Araucanía y conocedor de la comisión de Seguridad, es la pieza elegida para suplir esa carencia y liderar el combate a la violencia en la Macrozona Sur.
Por ahora, el blindaje es total. Mientras el futuro ministro de la Segpres, José García Ruminot, pone las manos al fuego por la integridad del diputado, el país observa si este primer nombramiento se convertirá en un puente sólido o en el primer gran dolor de cabeza para la administración de José Antonio Kast.


