El testimonio de Nieves Ayres ante el Congreso de Estados Unidos exigiendo la abolición de la doctrina Monroe, es estremecedor.
Un relato breve, es un llamado al mundo (y a las nuevas generaciones), sobre la represión y la violación sistemática de los derechos humanos en Chile, durante 17 años.
Nieves relata los hechos en primera persona, como víctima de una política que la nación norteamericana aplica desde 1823.
«Gracias a todos y a todas.
Yo voy a hablar en castellano, mi idioma.
Mi nombre es Luz de las Nieves Ayres Moreno. Lo que voy a relatar es lo que yo viví y miles de chilenas y chilenos y extranjeros también. Fui secuestrada junto a mi padre Carlos y mi hermano menor Tato por los servicios de inteligencia de la DINA de Pinochet, quien dio un golpe de Estado respaldado por los Estados Unidos de Norteamérica contra el gobierno democráticamente elegido por el pueblo del presidente Salvador Allende.
En el marco de la Operación Cóndor, que contó con el pleno respaldo del gobierno estadounidense, fui secuestrada, desaparecida y torturada por argentinos, uruguayos, paraguayos, brasileños y chilenos después, y gente que hablaba inglés y alemán.
Me desnudaron y me vendaron los ojos. Me aplicaron corriente eléctrica en todo el cuerpo y en las partes más sensibles. Me violaron en muchas oportunidades. Me hicieron el Pao de Arara, que es una tortura brasileña. Me hicieron los teléfonos que te rompen los tímpanos. Me obligaban a tener contacto sexual con mi padre y con mi hermano amarrados, esto lo hacía el argentino. Me sumergían en tambores con aguas y excrementos llamados submarino. Me cortaron los senos, el cuerpo con hojas de gillete y y me ponían alcohol y electricidad en las heridas. Me cortaron el vientre con un corvo, que es una cuchilla que usan los militares. Me cortaron las orejas. Me raparon la cabeza. Esto fue en Londres 38, centro de tortura secreto.
Después me trasladan a Tejas Verdes, escuela de tortura secreta. Me hacen simulacro de fusilamiento. Nuevas violaciones sexuales. Se masturbaban y ponían su semen en mi cabeza y en mi cara. Obligar a hacer sexo oral. Me violaban sexualmente perros amaestrados. La tortura de la mariposa. Te abren de piernas y manos y por la vagina me introducían ratas vivas que me introdujeron el virus y la toxoplasmosis. Aplicación de la droga del pentotal. Quemaduras con cera y cigarrillo.
Producto de estas violaciones yo quedé embarazada, Aborté como a los tres o cuatro meses, producto de las mismas torturas a las que era sometida. Me introducía en botellas de vidrio de la Coca Cola de esa época y me decían que era para que yo sintiera lo que era el imperio y fierros por la vagina.
Estas torturas las realizaron los militares dirigidos por Manuel Contreras, jefe de la DINA, de los servicios de inteligencia. Todas estas torturas fueron aprendidas aquí en las escuelas de las Américas, aquí en los Estados Unidos. Yo acuso y culpo al gobierno norteamericano de Nixon y Kissinger, que ayudaron con armas, instrucciones y dinero a la dictadura militar de Chile. Esto es parte de la Doctrina Monroe que han aplicado todos los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica. Llamamos a anular la Doctrina Monroe.
TODOS SOMOS americanos. SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO».
Ver el vídeo acá https://youtu.be/vT4XjpEhvC8


