Desde Madrid
La situación política en el mundo se ha transformado en un hervidero. Y la izquierda no es ajena a los cambios que se están viviendo. Donald Trump ha activado esta nueva situación, marcando una política universal de que “el que tiene la fuerza, manda”. Creo que ha provocado ¡por fin! una reacción muy necesaria en la política general del mundo en cuanto a enfrentar el neo fascismo en marcha.
Esta situación también tiene un reflejo interno en la gran mayoría de países, donde las fuerzas opositoras al “sistema trumpista” ponen en marcha un debate con vistas a un futuro de progreso, de bienestar general con mayor participación ciudadana y un fortalecimiento del Estado como motor del crecimiento con equidad y en paz.
Todos buscan soluciones, especialmente mirando hacia adelante. Pero, desgraciadamente, en Chile le dedican una menor importancia a la autocrítica fundamental para avanzar sin tropiezos por caminos certeros. Es indispensable reconocer los errores para no volver a cometerlos. Y ser generosos en el diálogo siguiente con otros que tienen ideas más o menos comunes, pensando en avanzar con proyectos posibles de realizar. Si ofrecemos soluciones maravillosas, pero difícilmente realizables, estaremos engañando al conjunto de la sociedad.
Por todo eso creo que el principal error de las fuerzas progresistas ha sido el no saber o no querer hacerse una autocrítica sincera y generosa, donde se analicen los errores cometidos y se busquen soluciones similares con otras fuerzas.
Conseguido todo aquello, desde ese punto se puede comenzar a proyectar la necesaria unidad que proponga ideas realizables de progreso generalizado. Es fundamental elaborar programas mínimos y unitarios que vuelvan a ilusionar a las grandes mayorías populares. Así retornará la credibilidad en los partidos políticos, como ejes centrales del sistema que proponga soluciones reales a los problemas que azotan a las grandes mayorías populares.
Pienso que hoy la Democracia está en peligro. A los autócratas dejó de servirles para sus intenciones bastardas, dominadoras y excluyentes. Se apoyan en un elemento que les está dando resultados, que es la mentira. Las “fakenews”, utilizadas por Trump a través de las redes sociales y los medios de prensa tradicionales, masifican sus mensajes, tergiversan realidades y desacreditan a sus oponentes políticos. Y esto también se está viviendo en otros países, replicado por líderes menores agrupados en una ideología ultraderechista. Consiguen confundir a la población, que está sometida en una realidad ficticia y se va minando poco a poco el sistema de convivencia democrática.
Desde hace mucho vengo escuchando que la Democracia se defiende con más Democracia. Sin embargo, para que surja la fuerza suficiente para ponerla en práctica, se necesita la unidad de todos los que creen que es el camino para crecer y avanzar como sociedad humana.
La Democracia se defiende con más Democracia. Pero la llave maestra que mueve a las sociedades en un sistema democrático, son los partidos políticos. Entonces, es la hora de ir fortaleciéndolos, dinamizándolos, limpiándolos de la corrupción y del conformismo paralizante. Y es la hora de dar oportunidades a la participación ciudadana, porque desde allí surgirán nuevos liderazgos con experiencia, conocimiento y con bolsillos de cristal.
En la actualidad, curiosamente nos unen las aberraciones que comete Trump y quienes le siguen interesadamente. Entonces, es el momento y la forma de derrotarles. A la vez, es tiempo de avanzar construyendo los nuevos caminos por donde transiten los pueblos en verdadera democracia, en paz, con progreso, libertad y justicia.


