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    Los 7 motivos para el adiós de Xabi Alonso del Real Madrid

    (Artículo de La Razón de España)

    Llegó casi por unanimidad al banquillo blanco, pero en pocos meses perdió el apoyo del vestuario, la directiva y la grada

    El Real Madrid ha decidido prescindir de Xabi Alonso tras caer en la final de la Supercopa de España ante el Barcelona, y en comunicado informa que «de mutuo acuerdo» con el técnico «ha decidido poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo».

    La derrota de la Supercopa

    La destitución de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid ha sido la consecuencia de un desgaste progresivo que encontró en la final de la Supercopa de España frente al FC Barcelona su detonante definitivo. La derrota no solo supuso la pérdida del primer título de la temporada, sino que expuso de manera descarnada muchos de los problemas que el club llevaba tiempo detectando. El planteamiento del partido, asumido desde una cierta inferioridad competitiva, terminó de encender las alarmas. En un escenario de máxima exigencia, el Real Madrid apareció demasiado contenido. Para la directiva, no fue solo una derrota, sino una confirmación.

    Una imagen que no convencía

    Más allá de los números, el malestar del club tenía que ver con el rendimiento global del equipo. El Madrid transmitía falta de intensidad, escasa continuidad en el juego y una sensación persistente de desorden colectivo. No había una identidad clara ni una idea reconocible que se mantuviera en el tiempo, algo que en el Bernabéu se tolera mal incluso cuando los resultados acompañan. La percepción interna era que el equipo competía a tirones, sin regularidad ni fiabilidad, y que muchos partidos se sostenían más por el talento individual que por una estructura sólida. Esa imagen fue minando la confianza en el proyecto.

    La desconexión con el vestuario

    Uno de los factores determinantes fue la relación entre el entrenador y una parte de la plantilla. Desde dentro se detectó que varios jugadores no terminaban de conectar con las ideas tácticas de Alonso ni con su forma de gestionar el día a día. El mensaje no terminaba de calar y el equipo no respondía de manera homogénea en el campo. Esa falta de sintonía debilitó progresivamente la autoridad del técnico, algo especialmente delicado en un vestuario con jerarquías muy marcadas y futbolistas acostumbrados a un alto grado de autonomía.

    El caso Vinicius como símbolo

    El conflicto con Vinicius Júnior fue el episodio más visible de esa fractura. La protesta pública del brasileño tras una sustitución marcaron un punto de inflexión. A partir de ese momento, la sensación fue que Alonso había perdido una batalla clave: la del liderazgo interno. El hecho de que uno de los jugadores más determinantes del equipo mostrara abiertamente su descontento expuso al entrenador y envió un mensaje que el vestuario interpretó con rapidez.

    Apoyo público, impacto limitado

    Es cierto que algunos pesos pesados salieron en defensa del entrenador ante los medios en los momentos más delicados. Las declaraciones buscaban transmitir unidad y respaldo al proyecto, pero ese apoyo no tuvo continuidad sobre el césped. El equipo siguió ofreciendo un rendimiento irregular, sin dar señales claras de crecimiento colectivo. La distancia entre el discurso y la realidad futbolística se fue ampliando con el paso de las semanas.

    Un rigor táctico que no se sostuvo

    La llegada de Xabi Alonso respondía a la idea de imponer mayor rigor táctico y una disciplina más marcada en el juego. Durante algunas fases iniciales, especialmente al comienzo de la temporada, esa propuesta pareció funcionar. Sin embargo, el modelo se sostuvo solo a ratos y terminó diluyéndose en pocos meses. La exigencia del calendario, la gestión de egos y la dificultad para implantar cambios profundos en un vestuario acostumbrado a otro tipo de dinámicas acabaron por desactivar el plan.

    Lesiones y dudas físicas

    Las lesiones tampoco ayudaron a estabilizar el proyecto. La acumulación de bajas obligó a constantes ajustes y restó continuidad al trabajo. Internamente, incluso se llegó a cuestionar la preparación física del equipo, no tanto por el número de lesionados, sino por la sensación de que el Madrid llegaba a muchos partidos sin la energía necesaria para imponer su ritmo. Ese desgaste físico reforzó la percepción de un equipo frágil en los momentos decisivos.

    La desconocida cláusula que facilitó la salida

    Europa Press 

    El Real Madrid soltaba ayer la bomba al comunicar que el club ponía fin, «de mutuo acuerdo», a la etapa de Xabi Alonso como técnico del conjunto madridista, un día después de la derrota en la final de la Supercopa de España ante el FC Barcelona, y que Álvaro Arbeloa, hasta ayer entrenador del filial Real Madrid Castilla, será su relevo.

    «El Real Madrid CF comunica que, de mutuo acuerdo entre el club y Xabi Alonso, se ha decidido poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo», señaló el club merengue en un comunicado en su página web. El 15 veces campeón de Europa apuntó que el tolosarra, que había llegado al equipo en junio de 2025 procedente del Bayer Leverkusen alemán, «siempre tendrá el cariño y la admiración de todo el madridismo». «Es una leyenda del Real Madrid y ha representado en todo momento los valores de nuestro club. El Real Madrid siempre será su casa», recalcó. «Nuestro club agradece a Xabi Alonso y a todo su equipo técnico el trabajo y la dedicación en todo este tiempo, y les desea mucha suerte en esta nueva etapa de sus vidas», sentenció la entidad que preside Florentino Pérez.

    El Real Madrid confirmó minutos después que Álvaro Arbeloa sería el sustituto de Xabi Alonso, dando el salto desde el Real Madrid Castilla, filial del que se hizo cargo en junio del año pasado y al que tenía cuarto clasificado, y en puestos de ‘playoff’ para el ascenso a La Liga Hypermotion, desde el Grupo 1 de la Primera Real Federación Española de Fútbol.

    El tolosarra ponía fin a una etapa que empezó como un sueño y ha terminado en pesadilla. Llegó casi por unanimidad al banquillo blanco, pero en pocos meses perdió el apoyo del vestuario, la directiva y la grada.

    El ex jugador regresaba a su casa el pasado mes de junio para afrontar el inmenso reto que suponía estar al frente del equipo más laureado de Europa durante las tres próximas temporadas, hasta el 30 de junio de 2028. Sin embargo, apenas siete meses después, ha sido relevado de su puesto tras convertirse en el técnico más cuestionado del campeonato liguero.

    En su última etapa como entrenador del Bayer Leverkusen, Xabi Alonso se posicionaba entre los técnicos mejor remunerados de la Bundesliga, con un salario cercano a los seis millones de euros anuales, según el medio alemán Bild. Una cifra notable, sobre todo si se tiene en cuenta que se trataba de su primer gran reto en los banquillos de la élite. Sin embargo, dar el salto al Real Madrid trajo nuevas responsabilidades, una presión muy distinta y, por supuesto, una retribución a la altura de ese desafío. Según estima el portal Marketing Registrado, el técnico español pasó a percibir entre ocho y nueve millones de euros netos por temporada.

    Durante los últimos meses se ha venido hablando de manera reitera del alto coste de su despido. Según las cuentas publicadas por varios medios, el tolosarra tenía contrato hasta el 30 de junio de 2028. El acuerdo incluye dos años fijos y una tercera temporada opcional, sujeta a evaluación mutua por lo que cesarle saldría a razón de 15 millones de euros. Sin embargo, no será así. Una cláusula secreta pactada con el club facilita y mucho su salida, según adelanta la cadena de radios Cope.

    El citado medio asegura que -según fuentes del entorno del técnico vasco- existe un punto en su contrato en el que se establece que «si era destituido durante la primera temporada, solo percibe lo del primer año». Es decir, unos 8 millones de euros.

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