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    Donald Trump y su diplomacia del misil

    Desde Madrid

    Desde que Donald Trump asumió su segundo mandato presidencial, el 20 de enero de 2025, como el 47º presidente de Estados Unidos, está aplicando una serie de medidas destinadas a desarrollar una agresiva política internacional. Su prepotencia y abuso de poder es evidente. Quiere cambiar las reglas de la convivencia internacional y la parte ancha del embudo se lo quiere adjudicar, adoptando medidas que nunca antes habíamos visto. Usa la fuerza, la presión económica sin límites, el abuso de poder y la diplomacia del misil, con el fin de conseguir sus fines a la mayor rapidez posible. Ejemplos tenemos muchos. Con la ayuda de corresponsales internacionales de Estados Unidos, especialmente publicados por el The New York Times, analizaremos sólo un par de ellos: la relación amenazante con Europa y la presencia fuertemente armada en el Caribe y el Pacífico.

    1 Europa: Trump descalifica groseramente a Europa…y es su socio prioritario.

    (Enrique García Pozo. Cadena SER de Radios. España. 8.12.2025)   EL PRESIDENTE DEL CONSEJO EUROPEO LANZA UN MENSAJE ROTUNDO A LA ADMINISTRACIÓN TRUMP, CUYA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL ASEGURA QUE EUROPA SE ENFRENTA A LA DESAPARICIÓN DE SU CIVILIZACIÓN. Antonio Costa responde a la estrategia de Washington: «No podemos aceptar injerencias en la vida política europea». Tras una semana de ataques desde Washington, primero con la publicación de su estrategia de Seguridad Nacional y después con los mensajes de la administración estadounidense contra las leyes digitales europeas, el presidente del Consejo, Antonio Costa, lanza un mensaje tajante a la administración Trump: «Lo que no podemos aceptar es esta amenaza de injerencia en la vida política europea. Estados Unidos no puede sustituir a los ciudadanos europeos a la hora de decidir cuáles son los partidos correctos y cuáles no».

    -La intervención descontrolada y ambigua de Estados Unidos en la invasión rusa a Ucrania, mantiene activa la guerra en la zona, con muertes y daños no evaluados aún, pero sin duda son datos desastrosos. Trump intenta que Europa se rearme, obligando a cada país a que comprometa el 5% del PIB de cada uno de ellos, en la compra y modernización del armamento en fábricas de Estados Unidos. Varios países, incluido España, han respondido que la política económica la define cada país, de acuerdo a sus programas de crecimiento y desarrollo.

    2- América Latina: En estas mismas páginas hicimos un breve recuento de la intervención de Estados Unidos, por la fuerza, en su “patio trasero”, América Latina.

    (Michelle Goldberg. Columnista de Opinión, The New York Times. 25.11.2025)     LA GUERRA FALSA DE EE. UU. CONTRA VENEZUELA, PODRÍA VOLVERSE DE VERDAD. Hace unos cuantos días, Estados Unidos designó formalmente al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a sus aliados en el gobierno como miembros de una organización terrorista extranjera llamada Cártel de los Soles, un grupo que no existe. Ese nombre lo pusieron los periodistas, hace más de 30 años, cuando se referían como broma y peyorativamente a soldados corruptos, por los botones dorados de su uniforme. Declarar organización terrorista a este falso cártel podría tener consecuencias en el mundo real. “Creo que pretende enviar el mensaje a Maduro de que ahora se te considera un terrorista y, por tanto, podría correr la misma suerte que Osama bin Laden”, dijo la comentarista internacional norteamericana. Es a la vez una amenaza y una justificación para una posible operación de cambio de régimen, una aventura militar que sería totalmente absurda, pero que también parece cada vez más probable. Un biombo transparente que deja ver las intenciones de quedarse con el petróleo de Venezuela, que es uno de los mayores productores del mundo.

    (Christopher Sabatini. New York Times. 1.10.2025)  LA POLÍTICA DE TRUMP HACIA VENEZUELA ES UNA FANTASÍA DE VENGANZA.  El mundo ha observado desde comienzos de mes cómo Estados Unidos exhibe su poderío militar en el mar Caribe. Ha atacado numerosas “presuntas narcolanchas”, matando a alrededor de 90 presuntos narcotraficantes. Esto, funcionarios de la ONU han calificado de ejecuciones extrajudiciales. Ha desplegado en la región buques anfibios, barcos equipados con sistemas de misiles guiados y un submarino de propulsión nuclear. Ha enviado aviones de combate furtivos F-35 a Puerto Rico. Y lo ha hecho, según afirma la Casa Blanca, para contrarrestar una enorme ofensiva del narcotráfico, encabezada nada menos que por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Para que quede claro: Venezuela no es uno de los principales proveedores de drogas ilícitas de Estados Unidos. La cocaína de Venezuela representa muy poca de la que entra en Estados Unidos, y el país casi no desempeña ningún papel en el comercio de fentanilo. Así lo señala la propia Administración de Control de Drogas de Estados Unidos. Eso no ha impedido que el gobierno de Donald Trump haya puesto una recompensa de 50 millones de dólares por la cabeza de Maduro o que la fiscala general de Estados Unidos, Pam Bondi, lo haya calificado de “uno de los más grandes narcotraficantes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional”.

    (David French, abogado y veterano de guerra de Estados Unidos. Comenta para el New York Times. 8.9.2025)    NO PARECE PRUDENTE DEJAR QUE TRUMP DECIDA QUÉ ES LA GUERRA. Lo dicen militares norteamericanos a través de documentos que circulan en su país y que han visto la luz a través de prensa de su país. En uno de ellos afirman que “el presidente Donald Trump lo ha vuelto a hacer. Está atacando un problema genuino y grave de forma temeraria, sin preocuparse por las consecuencias ni, en este caso, la vida humana”. Y agrega: “Hace unos días vi cómo Trump mostraba con orgullo imágenes granuladas de un ataque militar contra lo que dijo que era un barco lleno de narcoterroristas que se dirigían a Estados Unidos cargados de drogas. Normalmente, cuando la Guardia Costera u otra rama del ejército o de las fuerzas de seguridad descubre una embarcación sospechosa de transportar drogas, intentamos detenerla, registrarla, incautar cualquier droga y detener e interrogar a la tripulación. Si estos sospechosos de narcotráfico abren fuego, las fuerzas estadounidenses pueden responder, pero no pueden limitarse a ejecutar a alguien por la mera sospecha de tráfico de drogas. No matamos a los sospechosos de ser delincuentes desde el aire”. Y afirma: “El asunto que separa la guerra del asesinato es la ley, y la ley de la guerra contiene dos componentes clave. Se conocen con dos términos latinos: jus ad bellum, que se refiere al derecho legal limitado de ir a la guerra. En otras palabras, ¿cuándo es legal luchar? Y jus in bello que se refiere a la conducta dentro de la guerra. Si es lícito luchar, entonces ¿cómo debo luchar?.

    (Will Freeman. The New York Times. 27.10.2025)     NO SE NECESITA UN DICTADOR PARA ACABAR CON UNA DEMOCRACIA. Según lo que estamos viviendo y observando en el mundo convulso de hoy, no se necesita un dictador o un autócrata para solucionar conflictos o intereses en los países no “controlados”. Will Freeman, un comentarista estadounidense del New York Times, está preparando un libro que recoge ejemplos de América Latina. Y comienza por Perú, donde señala que Dina Boluarte se convirtió en lal tercera persona, en cinco años, en ser destituida de la Presidencia de Perú. Y señala que se había convertido rápidamente en la Jefa de Estado más odiada del mundo, con apenas un 3% de aprobación. La toma del poder en su sustitución de José Jarí, dentro de los preceptos constitucionales, puede significar el comienzo de algo nuevo. Y afirma que “en Perú, importa cada vez menos quién ocupa la presidencia. Durante años, el presidente ha gobernado más en teoría que en la práctica. El poder real de decisión se ha trasladado a una difusa coalición de actores políticos influyentes, muchos de los cuales han sido acusados de tener vínculos con redes de corrupción. El liberalismo occidental ha sostenido durante mucho tiempo que la principal amenaza para la libertad política y personal proviene de los gobernantes sin restricciones. La historia reciente de algunas democracias latinoamericanas, demuestra que existe otra forma, aún más insidiosa, de que la libertad muera para amplios sectores de la sociedad: cuando el Estado no puede o no quiere limitar a los poderes privados depredadores —narcotraficantes, mineros de oro ilegales, traficantes de personas, operaciones de corrupción— y a los funcionarios y políticos que hacen negocios con ellos”. Esto que comenta Will Freeman aparecerá en un libro de su autoría que está escribiendo sobre el ascenso en la última década en América Latina de lo que llama “fuerzas y poderes paralelos. Paralelos porque no están totalmente dentro del Estado ni tampoco totalmente fuera de él. Y agrega: “la línea que separa la oficialidad del crimen se ha desvanecido”.

    -(Brian Winter. The New York Times. 1.12.2025)    NO TE DEJES ENGAÑAR POR EL SILENCIO DE LATINOAMÉRICA ANTE TRUMP

    “Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor de la América ingenua que tiene sangre indígena…” Estas son algunas de las líneas iniciales de “A Roosevelt” del poeta nicaragüense Rubén Darío, escritas en 1904, otro momento en que los cañoneros estadounidenses merodeaban ominosamente por el mar Caribe. Darío se dirigía al presidente Theodore Roosevelt, quien acababa de utilizar el “gran garrote” del poder militar para apoyar la creación de una nueva nación, Panamá, para proteger el control estadounidense sobre la zona del canal en aquel país. El poema de Darío se convirtió en un clásico de la literatura del movimiento antiimperialista que dominó Latinoamérica en el siglo pasado, un texto que llegó a influir en el cubano Fidel Castro, en el rebelde nicaragüense Augusto César Sandino y en el líder venezolano Hugo Chávez, entre otros.

    En la actualidad, Estados Unidos vuelve a desplegar su poderío militar y económico en Latinoamérica como no se había visto en décadas. El presidente Donald Trump ha enviado una flotilla al sur del Caribe, destruyendo barcos de los que se dice que transportan drogas a Estados Unidos y amenazando con bombardear objetivos dentro de Venezuela en un aparente intento de forzar la salida de Nicolás Maduro, el líder autoritario del país. Como consecuencia, la política latinoamericana parece estar desplazándose cada vez más hacia la derecha. José Antonio Kast, favorito para ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile en diciembre, ha prometido construir una barrera fronteriza similar a la de Trump para mantener alejados a los inmigrantes, a los que culpa del aumento de la delincuencia. Rodrigo Paz Pereira, el primer presidente no socialista de Bolivia en unas dos décadas, ha restablecido plenas relaciones diplomáticas con Washington, y recibió a una delegación de funcionarios estadounidenses en su toma de posesión para discutir posibles acuerdos sobre minería y lucha contra la droga. Con figuras conservadoras también obteniendo buenos resultados en las encuestas de las próximas elecciones en Perú, Colombia, Costa Rica y Brasil, es posible imaginar una Latinoamérica que dentro de un año esté aún más alineada con Trump.

    Sin embargo, los persistentes sentimientos antiimperialistas reflejados en los versos de Darío deberían seguir inspirando cautela. Sería un error suponer que ha desaparecido la aversión histórica a la mano dura del Tío Sam. Trump ha limitado principalmente sus esfuerzos militares a atacar a Venezuela, una dictadura con pocos amigos en la región. Sin embargo, si ampliara su campaña de bombardeos antidroga a democracias como México y Colombia, una posibilidad que ha planteado recientemente a los periodistas, podría provocar una reacción mucho mayor. Los nuevos intentos de Trump de inclinar la balanza a favor de sus amigos en las próximas elecciones también podrían resultar contraproducentes, como ocurrió recientemente en Brasil, donde la presión estadounidense no solo no consiguió mantener a Bolsonaro fuera de la cárcel, sino que avivó una ola de nacionalismo que reforzó la popularidad del presidente político de izquierda del país, Luiz Inácio Lula da Silva.

    –¿Y si detrás de todo este “ruido mediático” Donald Trump trata de diversificar la atención pública sobre lo que le está pasando al interior de su propio país, cansado de tanta prepotencia y malos gestos?

    Eileen Higgins acaba de ser elegida Alcaldesa de Miami, con más del 60% de los votos. Es la primera mujer que asume tal cargo en la Historia de Miami. Zohran Kwame Mamdani, político socialista nacido en Uganda, es el nuevo Alcalde de Nueva York. Abigail Davis Spanberger, ex oficial de inteligencia de Estados Unidos, Militante del Partido Demócrata, es la nueva Gobernadora de Virginia. Rebecca Michelle Sherrill, ex aviadora de la Marina de Estados Unidos, ex Fiscal Federal y abogada, militante demócrata, es la nueva Gobernadora de Nueva Jersey.  Son sólo una muestra del grado de descontento social que se vive bajo el gobierno de Donald Trump. Hay muchos empresarios, trabajadores latinos y campesinos que también están manifestando su descontento. Y Trump se preocupa, al nivel de levantar cortinas de humo en su política internacional. Para eso es maestro.

     

    Miguel Ángel San Martín. Periodista chileno residente en Madrid.

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