El Gobierno de Estados Unidos puso fin a la sanción que pesaba sobre el exministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, devolviéndole su documento de viaje tras meses de tensión diplomática. La medida, que se había hecho efectiva en febrero pasado, se originó en medio de las gestiones del entonces secretario de Estado para concretar el proyecto de cable submarino entre Chile y China, iniciativa que Washington calificó como una amenaza para la seguridad regional.
El origen del conflicto: Infraestructura crítica y seguridad La revocación de la visa se produjo durante el término del gobierno de Gabriel Boric, bajo la administración de Donald Trump. En aquel momento, el Departamento de Estado —liderado por Marco Rubio— sancionó a Muñoz y a otros dos altos funcionarios: el exsubsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y su jefe de gabinete, Guillermo Petersen.
Según los argumentos esgrimidos por Washington, los funcionarios habrían apoyado actividades que comprometían infraestructuras críticas de telecomunicaciones, socavando la seguridad del hemisferio debido a la participación de China en el proyecto de conexión digital entre Sudamérica y Asia.
Un golpe personal y familiar Para la exautoridad, la sanción representó un «duro golpe» debido a su estrecho vínculo histórico con el país norteamericano. Muñoz realizó su doctorado en la Universidad de Berkeley entre 1998 y 2002, periodo en el que nacieron tres de sus cinco hijos. Además, residió en Boston durante un año sabático.
Más allá de lo profesional, el retiro del documento afectó directamente su vida familiar, dado que su hija mayor reside actualmente en Estados Unidos cursando un doctorado en Economía. Tras conocerse la sanción inicial, Muñoz expresó que la medida «dolía especialmente» por el afecto que le tiene a ese país.
Gestiones personales y retorno del documento De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, el exministro logró recuperar su visa mediante gestiones personales. Con la devolución del documento, Muñoz podrá retomar sus vínculos laborales y familiares en territorio estadounidense, permitiéndole visitar a su hija.
A pesar de haber recuperado la facultad de ingresar al país, se informó que el exsecretario de Estado no tiene intenciones de viajar en el corto plazo. La resolución de este conflicto administrativo marca el cierre de uno de los episodios más complejos en la relación técnica y diplomática entre exfuncionarios chilenos y la administración estadounidense reciente.


