Lo que comenzó como una travesura infantil terminó en un traumático episodio de violencia en la comuna de Vitacura. Andrés Arrieta Arriagada, un emprendedor de 47 años y exreservista del Ejército, se encuentra actualmente en prisión preventiva tras ser acusado de perseguir, golpear y retener a un grupo de adolescentes que jugaban al «ring ring raja» fuera de su domicilio.
De una broma a una persecución violenta El incidente ocurrió la noche del pasado viernes 10 de julio, cuando los menores tocaron el timbre de la casa del imputado. Según el relato de los padres, Arrieta reaccionó de forma inmediata saliendo en su camioneta para darles caza. Al alcanzar a los primeros cinco jóvenes, los habría amenazado de muerte para obligarlos a subir al vehículo, asegurando que estaba armado y que era militar.
Los testimonios de las familias describen momentos de extrema violencia física y psicológica. Una de las madres denunció que el sujeto golpeó a su hijo, lo tiró al suelo y continuó agrediéndolo mientras le rompía la ropa. Además, el hombre les habría quitado sus teléfonos celulares para dejarlos incomunicados, mientras les advertía que «se habían cagado la vida».
Amenazas de muerte y una bizarra «selfie» Durante los aproximadamente 40 minutos que duró la retención, Arrieta profirió crudas amenazas contra los adolescentes. Según consta en la denuncia, el hombre les dijo que los llevaría a una carretera contigua para conducir a 200 kilómetros por hora y esperar a que cayeran para que «se reventaran la cabeza». En medio del secuestro, el imputado habría manifestado también estar bajo los efectos de sustancias.
El episodio tuvo un vuelco inesperado cuando, tras encontrar a otro grupo de jóvenes y obligarlos a subir, Arrieta cambió su actitud a una supuestamente «humorística» y les pidió sacarse una selfie juntos. Los menores accedieron a la fotografía únicamente por el temor a una nueva reacción violenta, dado que en ese instante el captor parecía haberse calmado.
Cargos criminales y consecuencias Dos de los jóvenes lograron escapar del vehículo y pedir ayuda a un automovilista, quien los trasladó hasta donde sus padres se encontraban reunidos. Carabineros concretó la detención del sujeto esa misma noche.
Andrés Arrieta Arriagada fue formalizado por cuatro delitos graves: sustracción de menores, lesiones, amenazas y porte ilegal de arma de fuego. El tribunal decretó su prisión preventiva por considerar que su libertad representa un peligro para la seguridad de la sociedad. Paralelamente, se informó que la empresa donde el imputado se desempeñaba como gerente general decidió suspenderlo de sus funciones tras conocerse los hechos.


