Pelé le preguntó a Maradona por la maniobra que se contaba entre Argentina y Brasil en el Mundial de Italia ’90.
En un programa de TV que realizaba el 10 en la televisión trasandina, O Rei le hizo la siguiente pregunta al Diego: «Qué hay de cierto que en el partido de Italia pusieron somníferos en el agua».
Maradona sonrió y respondió: «Yo no fuí», dejando una tácita confesión que el DT, el doctor Carlos Bilardo, había dispuesto tranquilizantes en el agua que los jugadores bebían cuando ingresaban a la cancha los paramédicos para atender a un jugador. Ahí los rivales, dado el calor, le pedían agua y los che le daban de una botella debidamente marcada. Sus propios jugadores estaban al tanto de la maniobra.Argentina eliminó a Brasil.
Cuatro años después apareció la FIFA sacando del Mundial de Estados Unidos a Maradona, de la mano de una blonda norteamericana, acusándolo de usar sustancias prohibidas. Diego había criticado a Joao Havelange, el brasileño que dirigía el organismo.
Del odio se pasó al amor. El organismo sufrió antes la ira de los yankies, por no otorgarles la sede del año 2022. Se armó el FifaGate, donde los únicos presos son empresarios y directivos de segundo nivel sudamericanos, acusados de vender sus votos para otorgarles a Rusia y Qatar las sedes del 2018 y 2022. Ah, y el chilenito que no falta, el delator de apellido Jadue.
Los que apuestan aseguran que la Conmebol está pagando sus culpas cediéndole a EE.UU. las Copas América ad eternum, y ya se anuncia que la del 2028 será en yankilandia con 16 equipos.
Los Che van por el Bi
Los argentinos se olvidan con el fútbol de guerras y de crisis, política, económica y social, como la que están viviendo. El año 1982, en medio del Mundial de España, se libraba la guerra de las Falcklands o Malvinas, hoy la pobreza entre jóvenes y niños se empina por sobre el 40%, más allá de lo que reporta el INDEC.
Pero tienen a Messi y una selección capaz de darle vuelta el partido a Cabo Verde y a Egipto, y salir entre lágrimas por tamaña odisea.
Infantino abrazado con Chiqui Tapia y el paraguayo Domínguez celebrando, con baile mediante, la hazaña.
Entre medio, Trump telefoneando a la FIFA para sacarle una sanción a un estadounidense, lo que no le sirvió de nada: los belgas los golearon.
Pero Argentina es tan poderosa como la organización, que instaló en el partido de Francia y Marruecos a cinco árbitros trasandinos. Mbappé y cía los sufrirán.
Hasta hoy, solo Brasil ha ganado dos mundiales seguidos, 58 y 62. Los Che tienen la mesa servida, la señora FIFA se encarga de los aderezos.


