Un impactante episodio de crisis institucional y personal se vivió la noche de este martes en la comuna de Las Condes, cuando un subcomisario activo de la Policía de Investigaciones (PDI), identificado como Rodrigo Silva, se parapetó por cerca de tres horas en un edificio de oficinas ubicado en Las Tranqueras con Pedro Gamboa. El funcionario, integrante de la Brigada de Robos e Investigación Criminal (BIRO Incri) con 11 años de servicio y una hoja de vida intachable, protagonizó un dramático operativo para denunciar una presunta red de corrupción interna.
Un grito de auxilio desde las alturas
Cerca de las 21:00 horas, Silva rompió parte de un ventanal de la oficina donde se encontraba y comenzó a gritar hacia una plaza aledaña pidiendo la presencia de Carabineros. En un acto desesperado por demostrar que no buscaba un enfrentamiento violento, el subcomisario lanzó sus municiones y cargadores hacia el exterior, asegurando que su arma estaba desarmada.
«Me van a matar… Por favor, ayúdenme. Si me matan, van a plantar una pistola. Créanme, soy inocente«, fueron parte de las desgarradoras frases que el detective gritó a los testigos, manifestando un profundo temor por su vida y la de su familia.
Graves acusaciones de corrupción
Desde su encierro, Silva detalló una serie de irregularidades que, según él, ocurren al interior de la PDI y otras instituciones. Sus denuncias incluyen:
- Presuntos vínculos con organizaciones criminales.
- Manipulación de procedimientos e instalación de armas para incriminar a personas inocentes.
- Apropiación de especies incautadas en operativos.
- Protección a funcionarios de alto rango.
Además, el subcomisario afirmó haber sido obligado a participar en delitos bajo la apariencia de actos de servicio legales, señalando que su intención final era entregar estos antecedentes directamente al Ministerio Público.
El trasfondo: Sumarios y persecución
Según el testimonio de su esposa, Silva no presentaba antecedentes psiquiátricos y recientemente había sido reconocido profesionalmente, incluso siendo enviado al extranjero por labores institucionales. Sin embargo, el funcionario se sentía perseguido tras recibir notificaciones de uno o más sumarios administrativos, lo que habría gatillado su crisis y su decisión de hacer pública la denuncia de esta manera extrema.
Investigación bajo reserva
Tras horas de mediación por parte de Carabineros, seguridad municipal y Bomberos, el detective depuso su actitud y fue trasladado al Hospital de Carabineros para constatar lesiones. Actualmente se encuentra bajo custodia policial en su domicilio, aunque no está detenido.
El Ministerio Público ha decretado reserva total de la investigación, dejando las pericias a cargo del OS9 de Carabineros para garantizar la imparcialidad en el esclarecimiento de las graves acusaciones vertidas por el funcionario. Por su parte, la PDI aún no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre este incidente que pone nuevamente bajo la lupa la transparencia en las filas policiales.


