InicioDestacada“Ya no alcanzan”: Chile se queda sin relevo generacional

“Ya no alcanzan”: Chile se queda sin relevo generacional

La natalidad cayó a la mitad en 60 años. En 2030 el planeta estará bajo el umbral de reemplazo. Eso se traduce en menos niños en las salas cuna, más abuelos solos y familias que deciden no tener hijos porque “no da”.

En la sala cuna de un colegio de Valparaíso quedan 8 cupos vacíos. Hace 10 años había lista de espera. Es el reflejo de una cifra que ya no es solo estadística: el mundo tiene 16 nacimientos por cada 1.000 habitantes, la mitad de los que había en 1960.

Y la tendencia no se detiene. Naciones Unidas proyecta que hacia 2030 el planeta caerá bajo los 2,1 hijos por mujer, lo que se conoce como “tasa de reemplazo”. Es decir, ya no nace la gente suficiente para reemplazar a quienes se van.

“No es que la gente no quiera, es que no puede”

El Fondo de Población de la ONU lo dice claro: “Esto no es una historia sobre personas que renuncian a la maternidad o paternidad, sino sobre personas a las que se les está impidiendo ejercer ese derecho”.

Detrás están las cuentas a fin de mes, el arriendo, la deuda del CAE y la sensación de que criar cuesta demasiado. “Vivienda cara, inestabilidad laboral, miedo al futuro climático. Todo eso hace que muchos proyectos de familia se posterguen o se cancelen”, explica Rafael Rofman, economista del Cippec.

Chile ya vive ese futuro

Acá el cambio es brusco. Pasamos de 2,51 hijos por mujer en 1992 a 1,1 en 2025. El INE calcula que en 2028 morirán más personas de las que nacen y que desde 2035 Chile empezará a tener menos habitantes que el año anterior.

En la práctica eso se nota: cursos con menos alumnos, jardines infantiles que cierran, y por otro lado, más adultos mayores solos. “La pirámide se volvió rectángulo”, dice Rofman. Hay casi la misma cantidad de abuelos que de nietos.

Qué se viene para las familias

Para 2050 habrá menos de 2 personas en edad de trabajar por cada adulto mayor de 65 años. Hoy son 3. Eso significa más presión para cuidar, más tiempo de trabajo para sostener pensiones y salud, y más familias haciéndose cargo de padres y abuelos sin una red amplia.

También cambia la vida cotidiana: crece la demanda por casas para personas mayores, residencias y cuidados, mientras baja la producción de pañales para bebés.

El punto de quiebre es ahora

En 1950 una mujer tenía 8 hijos en promedio. Hoy vamos camino a 1. “El orden económico y social va a cambiar porque la base que sostiene a los demás se achicó”, advierten los informes.

No se trata de alarmar. Se trata de entender que las decisiones sobre vivienda, trabajo, cuidados y pensiones ya no pueden pensarse para un país joven. Porque ese país joven, simplemente, ya no está.

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