Lo que comenzó como un aparente favor publicitario ha terminado por arrastrar al mundo del crimen organizado a uno de los empresarios más conocidos del país. Iván Martínez, dueño de la célebre funeraria que lleva su nombre, se encuentra en el centro de una fuerte polémica tras la difusión de un video donde aparece junto a Jimena Araya, conocida en el mundo del espectáculo y las redes sociales como «DJ Rosita». La mujer, una actriz y modelo venezolana con millones de seguidores, no es una figura cualquiera: ha sido sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por brindar «apoyo material» al Tren de Aragua y por su estrecho vínculo sentimental con el fallecido líder de la organización, Héctor «Niño» Guerrero.
El nexo entre ambos quedó al descubierto a través de un registro audiovisual difundido por Chilevisión, en el que se observa a Araya agradeciendo al empresario por permitirle utilizar su lujosa propiedad para una producción. «Muchas gracias, amigo Iván, por prestarnos su casa para hacer esta campaña«, dice la DJ en el video, a lo que Martínez responde con cortesía: «De nada, señorita, es su casa«. Aunque inicialmente el empresario intentó desmarcarse señalando que no conocía a la mujer, el hecho de que su propia cuenta de Instagram apareciera etiquetada en la publicación original puso en duda su primera versión ante los medios.
La figura de Jimena Araya carga con un pesado historial judicial que trasciende las fronteras de Venezuela. Según los antecedentes del Gobierno estadounidense, la «DJ Rosita» no solo habría ayudado a Niño Guerrero a fugarse de la prisión de Tocorón en 2012, sino que también es acusada de destinar parte de las ganancias de sus presentaciones en discotecas para financiar las operaciones del grupo criminal. Su relevancia en la estructura es tal que el Departamento del Tesoro bloqueó todas sus propiedades y activos, prohibiendo cualquier transacción con ella tras designar al Tren de Aragua como un grupo terrorista.
Ante la gravedad de las insinuaciones, Iván Martínez rompió el silencio mediante un comunicado en sus redes sociales, asegurando que la situación ha sido malinterpretada. El empresario explicó que en junio de 2022 «presté mi casa por unas horas» como locación para una grabación profesional de una «campaña de ventas de jeans» y que dicho gesto no implica un respaldo a las actividades de los participantes. Martínez fue enfático al declarar que «no refleja conocimiento alguno» de la vida privada de Araya y que lamente que un préstamo de espacio se utilice para sugerir «vínculos con el crimen organizado». Actualmente, el dueño de la funeraria ha puesto los antecedentes en manos de sus abogados para resguardar su honra frente a lo que califica como una exposición injusta de sus empresas.


