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No hay peor sordo…

Desde Madrid

“No hay peor sordo que el que no quiere oir”, es una frase que se ha transformado en un refrán popular que significa que hay personas que se niegan a cambiar de opinión, a pesar de los intentos de convencerle con razones certeras.

Este refrán puede aplicarse con absoluta certeza a muchos que no han querido oír la palabra del Papa León XIV, quien finaliza hoy una semana de visita a España. Lo importante de la presencia papal en este país, fue la gran cantidad de ideas y acciones recomendadas en discursos que han tenido amplia repercusión, no sólo aquí, sino en el mundo entero. Por lo tanto, hay que ponerle el sentido auditivo y, además la comprensión, para romper toda acción terca y voluntaria.

No soy católico, pero eso no me impide a valorar la palabra del representante máximo de la religión católica, de reconocer sus razones éticas y morales en muchos aspectos, aunque en algunas tenga mis legítimas discrepancias.

León XIV habló en el Congreso español en pleno y les dijo verdades evidentes a los parlamentarios, mostrándoles caminos de acción potente en el Humanismo que está pasando por túneles oscuros en la realidad de hoy. Les dijo, por ejemplo: “Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”. Y recalcó esa idea con otra frase contundente: “Les invito a alzar la mirada porque cada decisión pública toca a personas de carne y hueso”.

El Papa no tuvo problemas en tocar todos los temas que se le propusieron, responder preguntas de jóvenes y de adultos, de hablar de la guerra y el armamentismo, de sacudir a los católicos frente a los abusos a menores en la Iglesia, al drama de la migración, y a todos aquellos aspectos que hoy afectan a la Humanidad.

Afirmó que “La paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo. Todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes”.

Sobre el tema de las migraciones y el drama que hay detrás de ellas, afirmó con contundencia: “La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos”.

En cuanto al aborto y a la eutanasia, señaló: “¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido? Toda vida humana debe ser reconocida desde la concepción hasta el ocaso”. Y lo dijo en España, país donde aborto y eutanasia están permitidos, aunque bajo estrictas condiciones legales.

León XIV mantuvo una reunión de casi una hora con seis víctimas de abusos a menores, a quienes les aseguró que “sus testimonios y propuestas servirán de base para que la Iglesia pueda ser  verdaderamente un lugar seguro”. Y también se reunió con los Obispos españoles. A éstos les dijo con
contundencia: “los casos de abusos son como una plaga ante la que hay que responder con escucha, verdad, justicia y reparación”.

Ha hablado de la guerra y ha criticado el rearme militar, apelando a que “la verdadera seguridad emana del diálogo y del derecho internacional. El éxodo humano está vinculado con la pobreza, pero también con la crisis climática, las desigualdades económicas y, en general, con los conflictos bélicos”.

Al finalizar este artículo, permítanme que apele ahora a la “comprensión  lectora” de muchos que deberían sentirse aludidos en las reflexiones del Papa León XIV.

Imagen Vatican Media

Miguel Ángel San Martín
Miguel Ángel San Martín
Periodista, Locutor y Comentarista Deportivo. Nació en Santiago de Chile (1943). Su carrera ha transcurrido entre Chile, Cuba, Alemania y España, país donde reside en la actualidad.

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