A 60 días de haber asumido la conducción de una de las carteras más críticas del gobierno de José Antonio Kast, la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, reconoció este viernes que no anticipó que se le exigiría un plan formal, estructurado y por escrito ante el Congreso. La confesión se da tras semanas de cuestionamientos por la aparente falta de una hoja de ruta clara frente a la crisis delictiva que atraviesa el país.
Un inicio marcado por la sorpresa En entrevista con radio Agricultura, la secretaria de Estado describió su cargo como una posición «muy movida» que obedece a las circunstancias, admitiendo que la demanda de un documento técnico concreto no estaba en su radar. «Esta demanda que yo no me esperaba de la exigencia de un plan de seguridad estructurado, concreto», señaló la ministra al intentar explicar los desafíos de su instalación en el ministerio.
Idas y vueltas en el Congreso La falta de un formato adecuado ha obligado al Ministerio a reformular sus presentaciones en múltiples ocasiones. Según detalló Steinert, tras exponer ante el Senado, el plan debió ser ajustado porque «no reunía los requisitos que ellos esperaban», lo que derivó en una cuestionada intervención posterior ante la Cámara de Diputados el pasado martes.
Ante la presión de parlamentarios —proveniente tanto de la oposición como de sectores oficialistas—, la ministra comprometió finalmente la entrega de una resolución exenta en los próximos días que contendrá el plan «por escrito, con formato y todo».
Defensa ante las críticas Pese a reconocer que se tomarán «un par de semanas» adicionales para cumplir con los requisitos formales, Steinert insistió en que el Ejecutivo sí cuenta con una estrategia operativa. La autoridad apeló al corto tiempo que lleva la administración en La Moneda, argumentando que otros gobiernos se demoraron más en presentar este tipo de documentos y que es necesario «hacer algo serio».
No obstante, el flanco político permanece abierto. Los cuestionamientos ya no solo apuntan a la ausencia de un documento físico, sino a un liderazgo debilitado y a una sensación de improvisación que choca con la urgencia ciudadana por resultados inmediatos en seguridad.


