La crisis dirigencial en Universidad de Chile sumó un nuevo y sorprendente capítulo tras la salida de Michael Clark. El exministro y otrora secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, hará su ingreso oficial este martes al directorio de Azul Azul, la concesionaria que administra los destinos del club universitario. La incorporación del histórico político socialista, apodado el «Panzer», marca un giro de alto perfil en la mesa directiva en un momento clave para la institución.
Un fichaje político para el bloque de Correa El desembarco de Insulza no es casualidad. Su llegada se concretará durante la junta de accionistas programada para este 28 de abril en el Centro Deportivo Azul (CDA). El exsenador por Arica y Parinacota, quien finalizó su periodo parlamentario en marzo pasado, aceptó la invitación de José Ramón Correa, abogado y miembro de la plana mayor que recientemente adquirió las acciones del grupo Schapira.
Con este movimiento, Insulza integrará el bloque de Correa dentro de un directorio que se reestructura tras la renuncia de Clark. En los pasillos del club crece la expectativa de que Cecilia Pérez asuma la presidencia de la concesionaria, configurando una mesa directiva con fuerte presencia de figuras ligadas a la vida pública nacional.
Del «tablón» a la oficina de mando A sus 82 años, Insulza deja atrás una dilatada trayectoria en cargos internacionales y nacionales —incluyendo los ministerios de Relaciones Exteriores e Interior— para volcarse a su faceta como reconocido hincha azul. El abogado titulado en la propia Universidad de Chile es un asistente habitual al estadio y ahora tendrá voz y voto en las decisiones estratégicas de la «U».
La nueva cara del directorio La sesión de este martes definirá el equilibrio de fuerzas tras la era Clark. El esquema proyectado sitúa a Insulza junto a José Ramón Correa, mientras que el bloque mayoritario se mantendría con nombres como Roberto Nahum, Aldo Marín y Cristian Aubert. Por su parte, la casa de estudios mantendrá a sus representantes habituales, Andrés Weintraub y Héctor Humeres, hasta que se defina la nueva rectoría de la universidad.
Este inesperado «refuerzo» dirigencial busca aportar experiencia en gestión y redes en un periodo de alta presión por parte de la hinchada, que espera que la llegada de un peso pesado de la política chilena ayude a estabilizar el rumbo de la concesionaria.


