En su primer día completo como Mandatario, José Antonio Kast ha dejado clara la dirección de su política exterior: un alineamiento relámpago con Washington que marca un quiebre definitivo con la postura de la administración anterior. Según reportes internacionales, particularmente de la agencia Bloomberg, el Presidente firmará este jueves acuerdos clave con Estados Unidos que posicionan a Chile como el aliado principal de la Casa Blanca en la carrera por los minerales críticos y la seguridad hemisférica.
El fin de la era de ambigüedad con China Este movimiento no es solo un trámite administrativo; es un giro estratégico en la geopolítica del Cono Sur. Mientras el gobierno saliente de Gabriel Boric enfrentó tensiones con EE.UU. debido a proyectos de infraestructura digital con capitales chinos —como el polémico cable de fibra óptica—, la administración de Kast busca capitalizar la necesidad de Donald Trump de reducir su dependencia de Beijing.
Chile, poseedor de un tercio de las reservas mundiales de litio y principal productor de cobre, se convierte así en la pieza maestra de una cadena de suministro que Estados Unidos busca blindar. Expertos del sector minero ya califican este momento como una «oportunidad histórica» para el país, especialmente ante el potencial de depósitos de tierras raras aún no desarrollados.
Seguridad y minería: El paquete de negociación Los acuerdos no se limitan a la economía. El componente de seguridad es fundamental en este nuevo pacto, considerando que la Casa Blanca llegó incluso a imponer restricciones de visa a exfuncionarios del gobierno de Boric por supuestas amenazas a la seguridad regional. Con esta firma, Kast no solo asegura inversiones, sino que busca restaurar la confianza plena con el Departamento de Estado bajo la premisa de ser un «socio natural» en la región.
Este rápido acercamiento a la agenda de Trump envía un mensaje contundente al mercado global: Chile ha elegido bando en la guerra comercial tecnológica, priorizando la seguridad y la sintonía política con el gigante del norte por sobre la cautela diplomática que caracterizó a los últimos años.


