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El Milagro del Día de la Mujer

Este día se conmemora a las mujeres a nivel mundial, en actos masivos y a través de miles de millones de mensajes que circulan por las plataformas digitales. Si lo pensamos bien, es una actividad magnífica, inconmensurable en su origen y energía, que se repite año tras año. ¿Y qué conmemoramos?… A las mujeres que en los comienzos de la era industrial tuvieron que luchar y dar incluso la vida por el derecho a trabajar y hacerlo en condiciones seguras y justas.

Dos siglos después, las mujeres estamos metidas en un sistema que sigue gobernado por el capital y el incentivo de la ganancia por sobre todas las cosas. Sí, con muchas leyes y avances, pero la seguridad y justicia laboral se cumplen apenas en rangos suficientes para mostrar que se actúa dentro del orden legal. Los trabajadores deben estar siempre alerta ante las transgresiones y buscar nuevas estrategias para continuar con el trabajo de mejorar las condiciones laborales.

Y aunque históricamente los derechos laborales fueron encausados y acompañados por partidos políticos y movimientos sindicales, hoy la realidad es otra. A las mujeres trabajadoras del siglo XXI no las guía un “móvil o grupo político”, porque no los necesita, es su propia fuerza y necesidad la que hace posible este “milagro” de movilización in situ y digital que ocurre cada 8 de marzo.

Pero también es claro que si no hay organización, convertir los sueños en avances concretos, se hace imposible. La debilidad de los sindicatos o su inexistencia en muchas empresas solo sirve a los empresarios, eso lo saben los cientos de miles de mujeres chilenas contratadas por el salario mínimo, en especial en las grandes empresas; pero falta mucho, en las medianas o más pequeñas, el abuso y la transgresión son el pan de cada día, y el temor al despido es mayor al entendimiento, sobretodo en un mundo que desprecia el esfuerzo colectivo, y en un sistema político que ampara amenazas ciertas de arrebatarnos derechos ya conquistados.

Debemos ser conscientes de este milagro de movilización que somos y hacemos las mujeres.

Sí, se necesitan nuevas formas de lucha –como decían nuestras madres- para enfrentar los embates del modelo imperante, donde reina la avaricia y el dinero es Dios. O una vez más, se necesitarán grandes quiebres –como en el pasado- para recomponer lo social y reencauzar la democracia.

Cecilia Alzamora, Periodista

Vicepresidenta del Colegio Metropolitano de Periodistas

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