El nombramiento fue visado por la ministra de Defensa el 26 de enero, otorgándole a la abogada un grado 5° en la planta del servicio, lo que elevó su remuneración bruta a $4.517.154.
A solo semanas de que concluya la administración del Presidente Gabriel Boric, una nueva designación ha encendido las alarmas en el mundo político. El subsecretario para las Fuerzas Armadas, Galo Eidelstein (PC), nombró a su exasesora, la abogada Jessica Tapia, en un cargo de planta que, por su naturaleza legal, dificulta significativamente una eventual remoción por parte de las nuevas autoridades.
Tapia, quien ingresó a la repartición en abril de 2022 como parte del gabinete de Eidelstein, asumió oficialmente como jefa del Departamento de Estudios y Análisis el pasado 9 de febrero. Según la información reportada originalmente por T13, el nombramiento fue visado por la ministra de Defensa el 26 de enero, otorgándole a la abogada un grado 5° en la planta del servicio, lo que elevó su remuneración bruta a $4.517.154.
La movida ha generado fuertes reparos en la futura administración. El próximo ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), criticó duramente la medida, señalando que el actual gobierno está buscando generar «amarres» en el área de Defensa antes de entregar el poder el próximo 11 de marzo. Este término se ha vuelto recurrente en la oposición para denunciar la conversión de cargos de confianza en puestos permanentes de planta, protegidos por criterios de notificación administrativa fundados.
Desde la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas salieron al paso de los cuestionamientos, argumentando que la designación fue el resultado de un concurso público competitivo que contó con más de 40 postulantes. Según la explicación oficial, el proceso fue gestionado por una empresa externa al servicio y Jessica Tapia obtuvo la puntuación más alta por un amplio margen, lo que validaría técnicamente su idoneidad para el puesto por sobre consideraciones políticas.


