La sorpresa de los rescatistas fue total cuando, tras horas de rastreo, se confirmó el paradero del joven. Resultó que el hombre había logrado salir del río por sus propios medios unos metros más abajo de donde se le vio por última vez
Lo que comenzó como una desesperada carrera contra el tiempo para salvar una vida terminó en una profunda molestia por la falta de criterio. Un masivo operativo de búsqueda se activó la tarde del pasado domingo en las aguas del río Rahue, en Osorno, luego de que testigos alertaran sobre un hombre que había sido arrastrado por la corriente. Sin embargo, mientras buzos y drones lo buscaban en el cauce, el «desaparecido» ya descansaba tranquilamente en su hogar.
Drones y buzos para una «falsa» emergencia La alerta movilizó a voluntarios de la Unidad de Rescate Acuático y Terrestre (URAT) de Osorno, personal de Carabineros y al GOPE de Puerto Montt. El despliegue no fue menor: se utilizaron embarcaciones para rastrear la ribera y equipos de drones de alta tecnología, incluyendo uno con visión térmica, para intentar localizar al joven antes de que cayera la noche.
Según consigna la información publicada por BioBioChile, el operativo se originó porque un grupo de amigos estaba compartiendo en la ribera cuando uno de ellos se lanzó al agua. Los testigos, al ver que el hombre era arrastrado y no salía a la superficie, llamaron de inmediato a las unidades de emergencia.
El insólito desenlace La sorpresa de los rescatistas fue total cuando, tras horas de rastreo, se confirmó el paradero del joven. Resultó que el hombre había logrado salir del río por sus propios medios unos metros más abajo de donde se le vio por última vez. En lugar de dar aviso a las autoridades o a quienes presenciaron el hecho, fue recogido por sus propios amigos y trasladado directamente a su domicilio, dejando que la búsqueda continuara inútilmente.
Un costo de $100 mil solo en combustible Desde la URAT Osorno no ocultaron su indignación ante lo que calificaron como una grave falta de responsabilidad. Mario Mancilla, presidente de la unidad, detalló que solo en combustible el gasto superó los 100 mil pesos, sin contar el desgaste del equipo humano y logístico que dejó de estar disponible para otras emergencias reales.
“Es fundamental informar oportunamente cuando la situación se aclara”, señalaron desde la institución, haciendo un llamado a la conciencia ciudadana para evitar la movilización innecesaria de recursos públicos y voluntarios. Aunque afortunadamente no hubo víctimas que lamentar, el episodio deja una amarga lección sobre la importancia de la comunicación básica en situaciones de crisis.


