El rapero portorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, se tomó el espectáculo de medio tiempo en el Súper Bowl anoche en California, desatando una fiesta latina y enviando una serie de mensajes a la sociedad estadounidense.
En 14 minutos, artista desató una verdadera fiesta ambientada en los campos zafraneros y cafeteros, dónde estuvo acompañando de Lady Gaga y de Ricky Martin, en la música, y en un escenario que representaba a la ciudad, por Pedro Pascal y Jessica Alba.
También en uno de sus despliegues en medio de cañas de azúcar, le entregó el reciente Grammy que obtuvo al pequeño de 5 años, Liam Ramos, detenido por la policía anti migrantes ICE.

El espectáculo siguió, perreo y salsa animaron la fiesta desplegada en el Súper Bowl que tuvo como escenario el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Todas las expresiones de la cultura latina, comidas, trajes, urbanas y agrícolas llenaron el espacio.
«Si hoy estoy aquí en el Súper Bowl 60 es porque nunca dejé de creer en mi», señaló con fuerza, y bajando la voz y dirigiéndose a la cámara que le seguía, les dijo: «Tú también deberías creer en tí, vales más de lo que piensas, créeme».

Transcurría el primer tercio del espectáculo. Lady Gaga cambió por salsa la romántica «Die With a Smile» y Ricky Martin bajó los decibeles con «Lo que le pasó a Hawaii», una versión a capella de la protesta portorriqueña.

Bad Bunny cerró el show nombrando a todos los países de América, partiendo por Chile en el sur y cerrando con Canadá en el extremo norte, y exhibiendo sus banderas. Junto a él la de Puerto Rico, su tierra natal, y la de Estados Unidos.

En el marcador del estadio se leía: «Lo único más poderoso que el odio es el amor», mientras que en un balón ovalado estaba escrito: «Juntos somos América».
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