De acuerdo con los reportes oficiales, estas agrupaciones se dedican a delitos de alta complejidad, como la trata de personas, el tráfico de migrantes, juegos ilegales, extorsiones y homicidios. Sin embargo, a diferencia de otras bandas transnacionales, su estructura interna representa un reto investigativo mayor.
La irrupción de organizaciones criminales de origen asiático ha encendido las alarmas de las autoridades de seguridad en el país. Con una fuerte presencia en la Región Metropolitana y el norte de Chile, estas bandas han levantado un muro difícil de traspasar para las policías, basado en el hermetismo de sus comunidades y el uso de herramientas del mercado financiero formal para camuflar sus operaciones, según consigna una nota del portal EMOL.COM
El desafío de los «núcleos cerrados» De acuerdo con los reportes oficiales, estas agrupaciones se dedican a delitos de alta complejidad, como la trata de personas, el tráfico de migrantes, juegos ilegales, extorsiones y homicidios. Sin embargo, a diferencia de otras bandas transnacionales, su estructura interna representa un reto investigativo mayor.
El ministro de Seguridad, Luis Cordero, detalló que estas organizaciones operan como agrupaciones sumamente herméticas. Según la autoridad, existen «dificultades que tienen este tipo de organizaciones criminales, no solo las que están vinculadas al idioma, sino que también que son organizaciones criminales cuyas técnicas de investigación u otras que existen son más difíciles por las características a las cuales ellas se encuentran involucradas». Esta conformación de «núcleos cerrados» obliga a las policías a adaptar sus estrategias para lograr infiltrar o desarticular estos grupos.
Mafias con fachada legal: El uso de POS y empresas «por un día» Uno de los puntos más preocupantes para el Ejecutivo es la sofisticación económica de estas bandas. Lejos de operar únicamente en la marginalidad, estas organizaciones se valen de la institucionalidad chilena para blanquear sus capitales.
Cordero enfatizó que «son mafias que utilizan estructuras económicas formales para la comisión de sus ilícitos». Un ejemplo claro de esto fue el hallazgo de un centenar de máquinas de pago (POS) en un operativo reciente, las cuales eran utilizadas para simular transacciones comerciales legítimas. Según detalló el ministro, las bandas «fingían a propósito de estructuras comerciales formalmente instaladas, a través de empresas por un día, también mecanismos de medios de pago telemático».
Para el Gobierno, la clave para golpear a estas mafias no está solo en las detenciones, sino en seguir la ruta del dinero. «Una manera exitosa de abordar este tipo de organizaciones criminales es abordando sus patrimonios, es abordando sus flujos de recursos», sentenció Cordero.
El millonario fraude en Valdivia En sintonía con este enfoque, el Servicio de Impuestos Internos (SII) presentó recientemente una querella criminal en Valdivia contra dos empresarios chinos, representantes de un conocido «mall chino» de la zona. La acción judicial apunta al uso de facturas falsas y la obtención indebida de créditos IVA, lo que generó un perjuicio fiscal superior a los 310 millones de pesos.
La investigación del SII, consignada por Emol, permitió detectar una red de 20 empresas «fantasmas» que funcionaban de manera coordinada. Entre febrero de 2023 y junio de 2024, los querellados habrían utilizado 163 facturas electrónicas falsas para simular operaciones inexistentes, demostrando el nivel de organización técnica con el que operan estos grupos en el territorio nacional.


