En un movimiento clave para la diplomacia nacional, el presidente Gabriel Boric oficializó este lunes 2 de febrero la inscripción de la candidatura de la exmandataria Michelle Bachelet para liderar la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La intención es que la figura chilena suceda a António Guterres en el cargo de secretario general para el periodo comprendido entre 2027 y 2031.
Esta postulación no llega en solitario, ya que cuenta con el respaldo estratégico de gigantes regionales como Brasil y México. Al respecto, el mandatario chileno destacó que esta alianza busca potenciar la voz de la región: “Nuestras naciones, a través de este acto, manifiestan su voluntad común de contribuir a la gobernanza global y al fortalecimiento del multilateralismo, y esta candidatura expresa a la vez una esperanza compartida, que América Latina y el Caribe hagan oír su voz en la construcción de soluciones colectivas a los tremendos desafíos de nuestro tiempo”.
Boric también subrayó la necesidad de reformas en el organismo, señalando que “creemos también que el sistema internacional puede y debe ser capaz de responder con mayor eficacia, sentido de urgencia, legítimidad y humanidad a los grandes problemas del mundo global”.
Sin embargo, el camino no está despejado. Bachelet deberá medirse con al menos otros tres candidatos de peso internacional que ya han sido confirmados por sus respectivos países y bloques. Estos son los nombres que compiten por la máxima jefatura del organismo:
1. Rebeca Grynspan (Costa Rica)
La economista y actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) cuenta con el apoyo de San José desde fines de 2025. Grynspan fue la primera mujer en liderar la UNCTAD y tiene una vasta trayectoria que incluye la vicepresidencia de Costa Rica y diversos ministerios.
Su gestión en la ONU ha sido ampliamente valorada, destacando su rol en los Acuerdos de Estambul. Según un perfil oficial de la organización, “desempeñó un papel decisivo en los Acuerdos de Estambul, incluida la Iniciativa del Mar Negro, que permitió la exportación segura de más de 33 millones de toneladas de cereales, redujo los precios mundiales de los alimentos en un veintitrés por ciento y evitó que millones de personas cayeran en la inseguridad alimentaria”. En 2025, su mandato en la UNCTAD fue extendido “en reconocimiento a su liderazgo en la reforma” de dicha entidad.
2. Rafael Grossi (Argentina)
Desde el país trasandino surge la figura de Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Con casi 40 años de experiencia diplomática, Grossi es un experto en seguridad nuclear y ha liderado hitos como la Declaración de Viena sobre la Seguridad Nuclear tras el desastre de Fukushima.
Su perfil oficial en la OIEA resalta que su labor en 2015 significó “un importante hito en el marco de los esfuerzos internacionales tras el accidente nuclear de Fukushima Daiichi de 2011”. Además de ser doctor en Relaciones Internacionales, Grossi ha presidido importantes grupos como el de Suministradores Nucleares (GSN) por dos periodos consecutivos.
3. Ivonne Baki (Ecuador/Líbano)
Presentada por El Líbano debido a su doble nacionalidad, Baki es una diplomática con redes de contacto envidiables en las altas esferas del poder mundial. Ha sido embajadora de Ecuador en Washington y ministra de Comercio Exterior, además de participar en procesos clave como la paz con Perú.
Lo que más destaca de su perfil es su cercanía con líderes de Estados Unidos de todo el espectro político, desde Bill y Hillary Clinton hasta Joe y Jill Biden. Asimismo, mantiene un vínculo cercano con Donald Trump, relación que data de la época en que el expresidente estadounidense era el dueño del certamen Miss Universo.
El desenlace de esta competencia quedará en manos del Consejo de Seguridad de la ONU, organismo encargado de la elección final del próximo secretario general.


