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    Amnistía denuncia violación de DD.HH en Florida

    Un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional documenta trato cruel, inhumano y degradante en dos centros de detención de inmigrantes en Florida: el Centro de Detención de los Everglades («Alcatraz de los Caimanes») y el Centro de Internamiento de Krome North (Krome). 

    El informe, titulado Tortura y desapariciones forzadas en el estado del sol: violaciones de derechos humanos en el «Alcatraz de los Caimanes» y Krome de Florida, revela las violaciones de derechos humanos, en algunos casos constitutivas de tortura, que se cometen en Krome y en el «Alcatraz de los Caimanes» en un ambiente cada vez más hostil contra la inmigración en Florida bajo el mandato del gobernador Ron DeSantis, cuya administración ha intensificado la criminalización y las detenciones en masa de migrantes y personas que buscan seguridad. Las conclusiones del informe se extrajeron durante una visita de investigación realizada en septiembre de 2025.

    «Estas conclusiones confirman la existencia de un sistema deliberado construido para castigar, deshumanizar y ocultar el sufrimiento de las personas detenidas», ha manifestado Ana Piquer, directora regional de Amnistía Internacional para las Américas. «El control de la inmigración no puede funcionar fuera del Estado de derecho ni estar exento de cumplir las normas de derechos humanos. Lo que estamos viendo en Florida debería alarmar a toda la región.»

     El «Alcatraz de los Caimanes»: Una catástrofe de derechos humanos gestionada por el estado de Florida

    La investigación de Amnistía concluyó que «las personas detenidas arbitrariamente en el «Alcatraz de los Caimanes» viven en condiciones inhumanas e insalubres, con retretes atascados que provocan la presencia de materia fecal en los lugares donde duerme la gente, acceso limitado a las duchas, exposición a insectos sin medidas de protección, luces encendidas las 24 horas del día, comida y agua de mala calidad y falta de intimidad, que incluye la instalación de cámaras sobre los retretes». 

    Las personas entrevistadas contaron que el acceso a atención médica es inadecuado, se concede de forma desigual o se niega por completo, lo que pone a la población allí recluida en grave riesgo de sufrir daños físicos y mentales. Algunas denunciaron que cuando estaban fuera de su celda permanecían en todo momento encadenadas. Otros tratos que soportan las personas detenidas constituyen tortura, como por ejemplo ser recluidas en la «caja», una estructura como una jaula de 60X60 cm en la que se encierra a personas como castigo —en ocasiones durante horas, expuestas a los elementos y sin apenas agua—, con las manos y los pies atados a unas sujeciones en el suelo. 

    El «Alcatraz de los Caimanes» funciona sin ninguna supervisión federal, y por tanto sin los sistemas básicos de seguimiento utilizados en los centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La ausencia de mecanismos de inscripción en registro o seguimiento para las personas allí recluidas facilita la detención en régimen de incomunicación y constituye desaparición forzada cuando a la familia de una persona recluida en el centro se le niega la información sobre el paradero de ésta, y cuando no se permite el contacto con un abogado.  

    «Estas condiciones, despreciables y nauseabundas, en el Alcatraz de los Caimanes reflejan un patrón de desatención deliberada concebido para deshumanizar y castigar a las personas allí recluidas», declaró Amy Fischer, directora de Derechos de las Personas Refugiadas y Migrantes de Amnistía Internacional Estados Unidos.  «Esto es inverosímil. ¿Dónde está la supervisión?»

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