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    Tendencias Estratégicas Emergentes

    Segunda semana de noviembre

    El tablero geopolítico de noviembre revela un giro brusco en la proyección de poder global: Estados Unidos activa la “Operación Punta de Lanza” y ejecuta su mayor despliegue militar en América Latina en décadas, mientras Colombia rompe un histórico eje de cooperación en inteligencia, Venezuela se prepara para una guerra no convencional y Chile acelera su agenda legislativa en infraestructura crítica. Al mismo tiempo, Europa del Este, el Indo-Pacífico, Medio Oriente y África entran en nuevas fases de inestabilidad que reconfiguran las prioridades de defensa y seguridad a escala global.

    América Latina y Chile

    El Pentágono confirmó la puesta en marcha de la  “Operación Punta de Lanza”, una misión dirigida contra el “narco-terroristas en el hemisferio occidental”. Esta operación se traduce en la práctica en un mayor despliegue militar estadounidense en América Latina, el mayor de que tengamos conocimiento hace décadas.

    Este escenario se ve apoyado con un gran despliegue, donde destaca el portaaviones USS Gerald R. Ford, varios destructores, un submarino nuclear, aeronaves de quinta generación y más de 4.500 efectivos de la marina. Y se espera también un plan amplio de sabotaje para atacar centenas de puntos críticos, para generar una “anarquización” de grandes centros urbanos.

    La respuesta de Venezuela es la elaboración de una estrategia de guerra no convencional, de resistencia prolongada, basada en una guerra de guerrillas, la única forma que hasta el momento tendría Venezuela para contrarrestar el potencial bélico y operativo del gigante del norte.

    En el Caribe, EE.UU. también anunció nuevos ejercicios militares con Trinidad y Tobago y otros socios regionales, enmarcados en la narrativa de lucha contra el crimen organizado trasnacional. Lo anterior se traduce en que el entorno del Caribe y el Atlántico sur se consolida como espacio de proyección de poder de EE.UU., con impactos directos en el equilibrio militar y político de América Latina.

    Mientras tanto, Colombia anunció la suspensión del intercambio de inteligencia con Estados Unidos como protesta por los ataques estadounidenses a embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en aguas del Caribe, que han causado múltiples muertes.  El presidente Gustavo Petro instó a sus fuerzas de seguridad a cesar “comunicaciones y otros acuerdos” con agencias norteamericanas hasta que estas detengan las operaciones marítimas que considera “ejecuciones extrajudiciales”. Colombia argumenta que la lucha contra el narcotráfico debe subordinarse a la protección de derechos humanos.

    Esta decisión representa un serio desgaste en uno de los pilares históricos de cooperación hemisférica en seguridad. Podría debilitar el flujo de inteligencia contra redes transnacionales de narcotráfico que operan entre Colombia, Venezuela y Centroamérica. Implica además un giro diplomático: Colombia busca marcar distancia frente a lo que considera una militarización excesiva del combate antidrogas.

    Mientras tanto, en Chile, el Senado de la República aprobó una nueva prórroga de 90 días al decreto que autoriza la presencia de las Fuerzas Armadas de Chile y de los organismos de orden público para el resguardo de las zonas fronterizas de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. Esto se da en un contexto electoral presidencial de primera vuelta, donde el tema de seguridad sigue siendo central en el debate.

    Al cierre de esta publicación no se dan a conocer nuevas citaciones de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, se da cuenta de una citación el día 4 de noviembre sin informar su contenido. Mientras que la Comisión de Defensa Nacional del Senado de Chile realizó una sesión reciente que sí merece atención: el martes 4 de noviembre de 2025, en la Sala 4 de Comisiones (Valparaíso), se abordó el Boletín 16143‑02, para abordar el Proyecto de Ley en primer trámite constitucional “para la protección de la infraestructura crítica del país”. Invitado: Ricardo Montero, Subsecretario de Defensa.

    El hecho de que la Comisión de Defensa del Senado esté avanzando legislativamente en materia de infraestructura crítica es muy relevante. En el contexto global que hemos analizado en anteriores publicaciones de este medio (guerra cibernética, amenazas híbridas, geoestrategia naval), la protección de infraestructura crítica es una prioridad que trasciende lo militar tradicional. Además, la invitación del Subsecretario de Defensa muestra que el Ejecutivo está involucrado directamente y asumiendo que este “frente” ya no es técnico-operativo, sino de política de Estado.

    Esto consolida la idea de que Chile está adaptando su agenda de defensa a nuevos retos (ciberseguridad, resiliencia, amenazas no convencionales) más que a adquisiciones de hardware tradicionales.

    OTAN, Ucrania y Rusia

    En el frente oriental, Rusia intensificó sus ataques con misiles y drones contra Kiev y otras ciudades ucranianas en los últimos días, incluyendo el uso de misiles hipersónicos Kinzhal, mientras Ucrania reivindica haber interceptado una parte significativa de las salvas.

    Paralelamente, análisis recientes subrayan que, pese a la fatiga de guerra en Occidente, Ucrania sigue recibiendo apoyos clave en materia de armamento, financiación y entrenamiento, aunque a un ritmo más lento y condicionado por cálculos políticos internos de la UE y EE.UU.

    El conflicto entra en una fase prolongada de guerra de desgaste, donde la resiliencia económica y social se vuelve tan determinante como el desempeño en el campo de batalla. La continuidad del apoyo occidental, aunque más condicionado, sigue siendo decisiva.

    La OTAN por su parte, eligió la ciudad de Alexandroupolis en Grecia, para realizar un ejercicio a gran escala que mostró un campo de batalla saturado de drones aéreos y terrestres para misiones de minado, apoyo médico, guerra psicológica y exploración subterránea, con fuerte participación de empresas y startups griegas.  De este modo, La OTAN acelera la transición hacia ecosistemas de defensa centrados en drones y automatización, mientras Grecia deja de ser solo un importador de armamento para proyectarse como proveedor tecnológico, con impacto en la balanza de poder regional en el Mediterráneo oriental.

    Estados Unidos

    EEUU ha intensificado su presencia y vigilancia en el Mar de China Meridional con dos movimientos clave: La movilización de unidades de salvamento de la US Navy para recuperar un helicóptero MH-60R Sea Hawk y un caza F/A-18F que se estrellaron cerca del USS Nimitz. Lo que es a todas luces una operación crítica para evitar que tecnología sensible pueda ser recuperada por potencias rivales. Y se suma el despliegue de una unidad de drones del US Marine Corps en Filipinas para misiones de vigilancia sobre áreas disputadas, consolidando la red de acuerdos bilaterales de defensa de Washington en el Indo-Pacífico.

    Con estas acciones, EE.UU. muestra que está dispuesto a operar de forma persistente en un entorno altamente disputado, reforzando alianzas y reduciendo su dependencia de grandes plataformas tripuladas frente a un eventual conflicto de alta intensidad con China.

    Indo-Pacífico

    China reaccionó con una fuerte advertencia del EPL a Filipinas por los patrullajes conjuntos en el Mar de China Meridional, acusando a Manila de “provocaciones” respaldadas por potencias externas.

    En paralelo, análisis publicados esta semana recalcan el impacto de la reciente entrada en servicio del portaaviones Fujian, el primero chino con catapultas electromagnéticas, que coloca a la Armada del EPL en una liga más cercana a la de EE.UU. en capacidad de aviación embarcada. De este modo, el Indo-Pacífico se consolida como el principal teatro de competencia naval del siglo XXI y el triángulo EE.UU.–China–aliados regionales (Filipinas, Japón, Australia) entra en una dinámica de acción–reacción que eleva el riesgo de incidentes.

    Por otra parte, informes de inteligencia y OSINT señalan que Pakistán ha movido divisiones blindadas hacia sectores clave frente a India, tras una serie de atentados coordinados en Nueva Delhi e Islamabad que reactivan el fantasma de la guerra por proxies entre dos potencias nucleares. Aunque no hay indicios inmediatos de una ofensiva a gran escala, cualquier error de cálculo en este contexto podría escalar muy rápido y desviar la atención global del eje Ucrania–Gaza–Indo-Pacífico.

    Medio Oriente

    La Guerra en Gaza sin solución política a la vista. Los combates en dicha ciudad  prosiguieron con alta intensidad, con Israel manteniendo operaciones destinadas a destruir la infraestructura de túneles de Hamas y ataques puntuales que generan fuerte presión internacional por el impacto humanitario. Aunque el frente militar sigue dominado por la superioridad israelí, la batalla política y de legitimidad se desplaza a foros multilaterales y a la opinión pública global, con impacto en las relaciones de Israel con socios árabes y occidentales.

    Mientras tanto, en Yemen, los hutíes señalaron esta semana que han suspendido sus ataques contra Israel y el tráfico marítimo en el Mar Rojo, en el marco de un alto el fuego frágil en Gaza.

    Aunque han anunciado el levantamiento de su “bloqueo” autodeclarado, aseguradoras y analistas de riesgo marítimo advierten que las amenazas no han desaparecido y que el tráfico comercial mantiene rutas alternativas más largas y costosas. Lo anterior se traduce en que una reducción temporal de los ataques podría aliviar presiones sobre las cadenas de suministro, pero el mensaje es claro: grupos no estatales con capacidades de misiles y drones pueden alterar el comercio global desde un solo estrecho marítimo.

    África

    En el este de la República Democrática del Congo, el avance y la consolidación de posiciones del grupo rebelde M23siguen generando graves abusos de derechos humanos, desplazamientos masivos y colapso económico en ciudades claves de Kivu, según reportes recientes. La prolongación del conflicto crea un vacío de seguridad que puede ser aprovechado por otros actores armados y redes criminales. Y además pone presión sobre los países vecinos y sobre misiones regionales y de la UA, en un contexto donde los recursos internacionales están concentrados en Ucrania y Medio Oriente.

     

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