Dos sendos acuerdos del Concejo Municipal de pedir una nueva tasación del terreno de la quiebra de Curauma aún sin cumplimiento, una Presentación a la Contraloría General de la República de parte del concejal Miguel Vergara González, otra presentación suya al Consejo de Defensa del Estado, no han sido suficientes hasta ahora para que la alcaldesa Camila Nieto se decida a defender en su valor real los derechos del municipio en la quiebra de la inmobiliaria Curauma. Hasta el día de ayer no se recibió copia de un supuesto “informe jurídico” que según la jefa de prensa de la alcaldesa “parece que existe”.
El tema es que la quiebra de Curauma S.A. uno de los proyectos de planificación urbana más innovadores del país tiene ya 15 años estancado en una turbia disputa legal causada por especuladores financieros e inmobiliarios que se habrían apropiado mediante trampas jurídicas de esos terrenos y hecho quebrar a la empresa propietaria del mismo. En esa quiebra, Valparaíso es acreedor de unos 2 mil millones de pesos por conceptos de patentes e impuestos. Aparte, puede beneficiarse con otros bienes como terrenos y accesos turísticos, si el principal acreedor que es el Fisco de Chile que posee el 70% de la deuda total, se allanara, en alianza con la Gobernación Provincial, a una acción ProDesarrollo regional. Pues el beneficio serían terrenos para vivienda y desahogo urbano de la conurbación Valparaíso-Viña del Mar, terreno para el hospital de Valparaíso y, por plan regulador (PremVal), más de doscientas hectáreas de reserva para acción ambiental. Todo ello fuera de impactos turísticos en los espejos de agua existentes, entre ellos Tranque La Luz y el Tranque las Cenizas.
Hasta hoy, el Síndico ha tratado más de 23 veces de rematar 523 hectáreas del total de los terrenos sin éxito, debido a los antecedentes legales que pesan sobre la quiebra. Ello pese a que se ha puesto un precio base muy inferior a su valor real, algo que afecta gravemente a la Municipalidad de Valparaíso la que recibiría un monto inferior al 10% de lo que le correspondería.
Peor que ese precio vil sería que aparezca un comprador oscuro, con dinero suficiente para lavar activos, esperar y dispuesto a comprar un bien con problemas legales que podría solucionar más tarde, por ejemplo proveniente y con dinero de actividades criminales o narcotráfico. Tanto por el precio como por la incidencia que ellos tienen sobre la infraestructura más crítica de la zona, el puerto de Valparaíso y el corredor bioceánico de la zona central que transcurre íntegro por la V Región, empezando en la Provincia de Aconcagua.
El tema ha ido adquiriendo carácter de crisis política pues el concejal Vergara ha dicho que recurrirá a la justicia electoral en contra de la alcaldesa “por notable abandono de deberes” de acuerdo con lo que dispone la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades y la Ley Orgánica de Bases de la Administración del Estado.
En el municipio circulan versiones que lo que inhibe la acción de la alcaldesa son gestiones de abogados de empresas inmobiliarias que presionarían para que el municipio no pida una retasación de los terrenos. Lo que es congruente con la indiferencia hasta ahora de las autoridades políticas y la evidente omisión, e incluso eventual prevaricación, de otros organismos del Estado. Entre ellos la Tesorería General de la República, la Superintendencia de Insolvencia y Reempredimiento, (antigua Superintendencia de Quiebras) y la Comisión para los Mercados Financieros, dependiente del ministerio de Hacienda que hoy dirige Nicolas Grau hasta hace poco ex ministro de Economía. A ello se agrega la manipulación de los algoritmos de distribución de causas del Poder Judicial y la prevaricación reconocida en Oficio Respuesta por la Corporación Administrativa del Poder Judicial, actos que enfrentan querellas en la justicia.
Durante tres semanas Desenfoque.cl ha esperado infructuosamente una declaración de la alcaldesa Camila Nieto sobre estos hechos, o recibir copia del “informe jurídico” mencionado por la periodista Marjorie Ovalle, jefa de prensa del municipio, sin éxito.


